La alimentación de la madre y del bebé durante esta etapa es fundamental para el crecimiento saludable, ya que en este tiempo se puede incidir en cómo se desarrollará física e intelectualmente.

El cuidado en los primeros 1000 días no solo se refiere a la alimentación, sino a una serie de controles médicos y necesidades a lo largo del embarazo y los primeros años de vida del chico; así como a la estimulación y cariño recibidos del entorno.

Nutrición en la primera etapa de la vida

Una adecuada nutrición en los primeros 1000 días tiene un impacto enorme en la salud, desarrollo físico e intelectual del niño en la adultez, lo que, a gran escala, impacta directamente en estabilidad y desarrollo de la comunidad en general. Proporcionándole una alimentación correcta y equilibrada al bebé, se estimulan hábitos saludables y se ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con la alimentación, como la obesidad.

Es fundamental otorgarle alimentos de calidad, equilibrados en cantidades y que le aporten todos los nutrientes necesarios.

¡Atención! Comer mucho no significa estar bien alimentado. Una sobrealimentación durante el embarazo o la lactancia podría causar obesidad o sobrepeso en el futuro.

Algunos consejos de nutrición para los distintos momentos:

Embarazo: La alimentación de la madre influye directamente en el bebé, incluso antes de su concepción. Durante la gestación la madre debe alimentarse de forma variada y completa, y realizarse controles para saber si necesitará incorporar algún nutriente en mayor cantidad. El hierro y el ácido fólico son fundamentales en esta etapa y muchas veces las mujeres necesitan elevar el consumo de alimentos que los contengan.

¡Atención! Una mujer embarazada no debe duplicar la cantidad de alimentos que ingiere por el hecho de “comer por dos”. El bebé en su interior no tiene los mismos requerimientos energéticos y nutricionales que ella. Es conveniente consultar con el profesional de salud de referencia cuáles son las necesidades en cada caso.

Lactancia exclusiva: La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y su continuación tanto como sea posible. En esta etapa la leche de la madre es el mejor alimento para el bebé porque contiene probióticos para fortalecer sus defensas y aporta la cantidad adecuada de nutrientes que él necesita. Además, aporta beneficios para la madre ya que estimula las hormonas que colaboran con una mejor recuperación después del embarazo y del parto.

Alimentación complementaria: Comienza cuando el bebé incorpora otros alimentos diferentes a la leche. Esto suele ocurrir a partir de los 6 meses y en ese momento comienza su educación alimentaria. A partir de ahí, el bebé empieza a adquirir sus hábitos alimentarios que se consolidarán entre los 2 y los 3 años.

Esta etapa es ideal para favorecer el afecto entre el bebé y sus padres y su vínculo con la alimentación compartida. Para lograrlo, es fundamental dedicarle un tiempo al bebé y a su alimentación.