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Todas las empresas deben reforzar los esfuerzos de la comunidad y el gobierno para proteger y satisfacer los derechos del niño

Fuente texto e imagen: unicef.org – Marzo 24 2017

“Juntos construiremos un mundo en el que niños y niñas puedan disfrutar de la infancia, un tiempo de juego y aprendizaje en el que se sientan amados, respetados y queridos, en el que sus derechos se fomenten y protejan sin discriminación alguna…”

‘Un mundo apropiado para el niño’, Asamblea General de las Naciones Unidas, 11de octubre de 2002

 

La responsabilidad corporativa de respetar incluye:

a. No minar los esfuerzos del gobierno para proteger y satisfacer los derechos del niño

Reconocer que el respeto por el estado de derecho y la utilización de prácticas empresariales responsables, incluido el pago de impuestos para generar ingresos, son esenciales para que los gobiernos cumplan sus obligaciones a la hora de proteger y satisfacer los derechos del niño.

El compromiso corporativo de promover incluye:

b. Promover los esfuerzos del gobierno para proteger y promover los derechos del niño.

c. Llevar a cabo programas estratégicos de inversión social dirigidos a la infancia

Contribuir a programas vigentes o planear y aplicar nuevos programas de inversión social en cooperación con gobiernos, con la sociedad civil y con los niños. Niños y expertos en derechos del niño han identificado como prioridades para la infancia: la sanidad, la educación, el recreo, la protección del menor y la concienciación sobre sus derechos.

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Los derechos de los niños y niñas y la empresa: un llamado a la acción.

Fuente texto e imagen: Como usar los derechos del niño y principios empresariales: una guía para organizaciones de la sociedad civil – Save the Children – Marzo 17 2017

Para bien o para mal, queda claro que los niños y niñas y el sector privado tienen una relación importante, compleja y cada vez mayor. Sin importar si lo eligen o no, los niños y niñas se relacionan con las empresas como consumidores, familiares de empleados, trabajadores juveniles y miembros de las comunidades o entornos que albergan o apoyan actividades del sector privado. Los niños y niñas son actores clave para la empresa, no solo porque representan futuros empleados y líderes empresariales, sino porque se ven afectados por las actividades, operaciones y relaciones de la empresa en la actualidad.

Existe una creciente conciencia sobre el deber de la empresa de respetar y apoyar los derechos de los niños y niñas en sus operaciones cotidianas, cadenas de valor e interacciones con los mercados y las comunidades. No obstante, hasta la fecha, gran parte de la atención sobre las empresas y los derechos del niño se ha enfocado en la problemática singular de prevenir y eliminar el trabajo infantil. Pensar sobre los niños y niñas y las empresas, sin embargo, implica mucho más que revisar las prácticas y políticas de las empresas respecto de sus trabajadores juveniles.

También debe existir una sensibilización sobre las muchas maneras en que las empresas tienen contacto con los niños y niñas fuera del lugar de trabajo. Por ejemplo, la manera en que las empresas adquieren y usan la tierra y el modo en que interactúan e invierten en las comunidades en las que operan pueden asegurar que los niños y niñas crezcan y se desarrollen en entornos dinámicos y saludables. Las empresas pueden definir políticas amigables a la familia para ayudar a que los empleados adultos cumplan con el cuidado de sus hijos y las responsabilidades educativas, mientras al mismo tiempo brindan a los niños y niñas habilidades para la vida y programas de capacitación vocacional para complementar el aprendizaje en la escuela. Los productos y servicios que las compañías ofrecen a los niños y niñas les dan mayores oportunidades para promover y fortalecer los derechos del niño a la salud, recreación y no-discriminación, entre muchos otros. Algunas empresas podrían incluso tomar medidas para combatir graves vulneraciones a los derechos de los niños, lanzando iniciativas para prevenir y responder a los problemas que están en la mirada pública, como la trata y la explotación sexual.

Así como las empresas pueden constituir una fuerza para promover los derechos del niño, sin embargo, también pueden ocasionar o contribuir con las vulneraciones de estos derechos. Productos y servicios poco saludables e inseguros, contaminación y degradación del medio ambiente, y desplazamientos forzados pueden todos suponer amenazas serias para el desarrollo de los niños y niñas. Salarios insuficientes y expectativas imposibles en el lugar de trabajo dificultan las capacidades de las familias para velar por las necesidades de sus hijos, y solo sirven para perpetuar un ciclo de trabajo infantil, falta de educación y pobreza. En una escala mayor, algunas empresas podrían alimentar la corrupción del gobierno mediante actividades ilícitas, privar de algunos servicios públicos para niños y niñas al no pagar la participación justa de sus impuestos, o hacer lobby con legisladores para adoptar políticas que favorezcan el crecimiento corporativo a expensas de los derechos del niño.

Por todas estas razones, es importante que los derechos de los niños y niñas y las empresas no sigan siendo considerados como dos esferas separadas. Están inevitablemente unidos, y esto debe ser reconocido y aceptado si tanto los niños y niñas como las empresas quieren beneficiarse realmente de su relación. Se deben evitar los obstáculos y las vulneraciones, y se deben aprovechar las oportunidades para cooperar y remediar. Las empresas deben darse cuenta de que los derechos del niño no son opcionales ni dañinos, mientras los niños y sus defensores deben ver que pese al impacto de las empresas en las vidas de los niños, este impacto está lejos de ser inevitablemente negativo.

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Todas las empresas deben cumplir con su responsabilidad de respetar y promover los derechos del niño

Fuente texto e imagen: unicef.org – Marzo 10 2017

Este es el primer principio de los Derechos del niño y principios empresariales. Las medidas a adoptar por todas las empresas incluyen:

a. Reconocer los Principios esenciales que sustentan los derechos del niño.

La Convención sobre los Derechos del Niño perfila los derechos y libertades básicos de los que deben gozar sin discriminación todos los niños. La Convención está basada en cuatro Principios esenciales que deberían incorporarse en cualquier actividad relacionada con la infancia, llevada a cabo por parte de gobiernos, padres, comunidades o el sector privado. Estos cuatro Principios esenciales son: el interés superior del niño; la no-discriminación; la participación del niño; y su supervivencia y desarrollo.

b. Cumplir con la responsabilidad de respetar los derechos del niño.

Esto requiere evitar infringir los derechos del niño y tratar cualquier impacto negativo de la empresa sobre sus derechos. La responsabilidad empresarial de respetar se aplica a las actividades propias de la empresa y a sus relaciones comerciales e incluye, pero no se limita, a aquellas actividades y relaciones identificadas en los Principios que se presentarán a continuación.

Todas las empresas deben implementar normativas y procesos adecuados para cumplir con esta responsabilidad, como se encuentra establecido en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Esto incluye:

i. Política de compromiso: un documento que establece la responsabilidad empresarial de respetar los derechos, derechos del niño inclusive, descritos en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos. Esta política de compromiso debe ser aprobada por las autoridades más altas de la empresa y estar basada en un conocimiento especializado y relevante sobre esta temática. Deberá estipular las expectativas de la empresa para el personal, socios empresariales y otros agentes directamente vinculados con sus operaciones, productos o servicios. Deberá estar disponible al público, divulgada de modo interno y externo e integrada en las políticas y procedimientos pertinentes. También puede incluir una declaración sobre el compromiso de la empresa para promover los derechos del niño.

ii. Debida diligencia en derechos humanos: proceso continuo con el que una empresa evalúa su impacto potencial y real sobre los derechos humanos, incluidos los derechos del niño. El proceso incluye la integración de los resultados obtenidos en la evaluación y la respuesta dada frente a éstos, así como el monitoreo de estas respuestas y la comunicación de cómo se gestiona su impacto. Así se establece en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La debida diligencia en derechos humanos debería abarcar los impactos negativos que la empresa pueda causar o a los que pueda contribuir a través de sus propias actividades, o que puedan relacionarse directamente con sus operaciones, productos o servicios debido a relaciones comerciales. Para llevar a cabo una debida diligencia en derechos humanos, todas las empresas deberían:

  • Identificar y evaluar cualquier impacto negativo real o potencial sobre los derechos del niño. Para ello la empresa debería contar con conocimientos especiados en derechos humanos y el proceso debería incluir consultas con niños y otros grupos potencialmente afectados. Se debería tener en cuenta que los niños y las niñas pueden verse enfrentados a riesgos diferentes.
  • Integrar las conclusiones de las evaluaciones de impacto en procesos y funciones internas relevantes y tomar las medidas adecuadas (como se define en los Principios Rectores). Cuando una empresa causa o contribuye a un impacto negativo sobre los derechos del niño, o cuando pueda causarlo, debería dar los pasos necesarios para cesar o evitar dicha actividad o su contribución a ésta, y utilizar su influencia para mitigar cualquier impacto restante. Cuando una empresa se ve vinculada a un impacto negativo a causa de una relación empresarial, debería utilizar su influencia y considerar otros factores relevantes para determinar la medida adecuada a llevar a cabo.

  • Controlar y realizar un seguimiento de la efectividad de las respuestas de la empresa, con el propósito de verificar si los impactos negativos sobre los derechos del niño están en efecto siendo abordados. Para esto, deben utilizarse indicadores cualitativos y cuantitativos y debe analizarse la retroalimentación recibida tanto de fuentes internas como externas, incluyendo los niños afectados, familiares y otros participantes . La empresa debería considerar la utilización de forma periódica de herramientas como contratos ligados a cumplimiento de objetivos, revisiones, encuestas y auditorías (autoevaluaciones o auditorías independientes).
  • Estar preparadas para comunicar externamente las medidas puestas en marcha para mitigar los impactos negativos de las actividades de la empresa sobre los derechos del niño. Esta comunicación debería hacerse en un formato y con una periodicidad adecuados al público objetivo de la misma. La empresa debería ofrecer suficiente información para evaluar el grado de adecuación de las medidas puestas en marcha y dicha comunicación no debería entrañar riesgos ni para las partes afectadas ni para el personal, además de respetar los requisitos de confidencialidad comercial.

iii. Procesos para facilitar la aplicación de medidas correctivas que tengan en cuenta a los niños: los procedimientos que facilitan una reparación a cualquier impacto negativo sobre los derechos del niño causado por la empresa o al que la empresa contribuye. Cuando una empresa reconoce haber causado o contribuido a causar un impacto negativo sobre los derechos humanos, debería proporcionar una solución o cooperar a la misma mediante procedimientos legítimos, mecanismos de reclamación del nivel operativo eficaces o mecanismos judiciales, según sea pertinente. Los mecanismos de nivel operativo deberían ser accesibles a niñas y niños, sus familias y a aquéllos que representen sus intereses, y deberían reunir los criterios de eficacia para los mecanismos de reclamación no judiciales establecidos en el Principio 31 de los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos.

c. Compromiso de promover los derechos humanos de los niños.

Además de respetar los derechos del niño, la empresa debe incentivar acciones voluntarias que busquen promover estos derechos, a través de las actividades esenciales de la empresa, de inversiones sociales estratégicas y de filantropía, de actividades de promoción y de participación en las políticas públicas, así como del trabajo en cooperación con otras organizaciones y de otras medidas de acción colectiva. Con frecuencia, las oportunidades para promover los derechos del niño se podrán identificar gracias a un proceso de debida diligencia sobre los derechos humanos por parte de la empresa, que incluya consultas con los niños y sus familiares, además de con expertos en derechos del niño. Las iniciativas voluntarias en apoyo a los derechos del niño deberán realizarse como complemento y no como sustitutivo de las medidas llevadas a cabo para respetar estos derechos, y se deberá orientar según los Principios esenciales de los derechos del niño.

d. Convertirse en defensor de los derechos del niño.

Se anima a las empresas a fomentar los derechos del niño, incluyendo la implementación de estos Principios y de otras prácticas empresariales ejemplares que resulten relevantes, en las operaciones de la empresa, así como en la cadena de suministro, en sus relaciones comerciales y entre sus competidores.

 

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Los Derechos del Niño y Principios Empresariales – Introducción

Fuente texto e imagen: unicef.org – Marzo 03 2017

Los niños menores de 18 años constituyen casi un tercio de la población mundial. En muchos países los niños, niñas y adolescentes representan casi la mitad de la población nacional. Es inevitable que las empresas, ya sean grandes o pequeñas, interactúen con niños y afecten sus vidas de un modo directo e indirecto. Los niños son actores clave para las empresas, ya sea como consumidores, familiares de trabajadores, jóvenes trabajadores y como futuros empleados y líderes empresariales. Del mismo modo, los niños son miembros importantes de las comunidades y los entornos en los que actúan las empresas.

La creciente atención que se le viene dedicando al papel de la empresa en la sociedad, en paralelo a los gobiernos y a otros actores sociales, así como la puesta de manifiesto de las conexiones entre empresa y derechos humanos, hacen que una focalización explícita sobre el impacto que tienen las empresas en los niños sea muy pertinente. Es evidente que los niños se encuentran entre los miembros más marginados y vulnerables de la sociedad, ya que muchas veces su voz es desoída. En raras ocasiones se les consulta durante el proceso de toma de decisiones de la comunidad, incluso acerca de cuestiones que les afectan directamente, como la planificación de escuelas y áreas recreativas. Sin embargo, cuando se les ha ofrecido la oportunidad de participar, los niños han demostrado que son capaces de proporcionar importantes puntos de vista alternativos y de realizar valiosas contribuciones.

El impacto de la actividad empresarial sobre el niño puede ser duradero e incluso irreversible. La infancia es un periodo único de rápido desarrollo físico y psicológico, durante el cual se puede alterar de un modo permanente la salud física, mental y emocional de los niños para bien o para mal. Una alimentación adecuada, agua limpia, cuidado y afecto son esenciales durante los años de desarrollo del niño para su supervivencia y salud.

Los niños también son afectados por los riesgos cotidianos de un modo diferente y más severo que a los adultos. A causa de su fisiología, los niños absorben un mayor porcentaje de los agentes contaminantes a los que se encuentran expuestos y, como resultado, su sistema inmune se ve comprometido y se vuelve más vulnerable.

Los niños empleados o afectados negativamente por una actividad empresarial son a menudo invisibilizados. Los ejemplos típicos incluyen el trabajo infantil ilegal en la cadena de suministros, la presencia de niños en los alrededores o en el interior de instalaciones empresariales, la contratación de niños como empleados domésticos en los alojamientos para trabajadores, la exposición de niños a productos industriales, el arresto y detención de niños por los servicios de seguridad de la compañía y una inadecuada atención a los hijos de trabajadores migrantes dejados en casa durante el horario laboral.

 

Hasta la fecha, el reconocimiento de la responsabilidad de las empresas hacia la infancia con frecuencia se ha centrado en la prevención y eliminación del trabajo infantil. Los Derechos del Niño y Principios Empresariales, además de reforzar las pautas y acciones necesarias para prevenir y eliminar el trabajo infantil, subrayan la diversidad de formas en que las empresas afectan a la infancia. Esto incluye el impacto de todas sus operaciones empresariales: sus productos, servicios, métodos de marketing y prácticas de distribución, así como sus relaciones con los gobiernos nacionales y locales, y su inversión en comunidades locales.

El respeto y respaldo de los derechos del niño por parte de las empresas requiere tanto prevenir daños como salvaguardar de forma activa los intereses de los niños. Al integrar el respeto y el apoyo a los derechos del niño dentro de sus estrategias y operaciones esenciales, las empresas pueden fortalecer sus actuales iniciativas de responsabilidad social corporativa y al mismo tiempo avanzar los intereses de su actividad comercial. Dichos esfuerzos pueden aumentar la reputación, mejorar la gestión de riesgos y asegurar su ‘licencia social para operar’. Un compromiso con la niñez también puede ayudar en la contratación de personal y en el mantenimiento de una plantilla motivada. Apoyar a los trabajadores en su papel como padres y cuidadores, fomentar el empleo de los jóvenes y generar talento son algunos de los pasos que las empresas pueden dar. Considerar cómo los productos y servicios pueden ajustarse mejor a las necesidades de los niños también puede ser una fuente de innovación y creación de nuevos mercados. Finalmente, trabajar en favor de la infancia ayuda a construir comunidades sólidas y bien educadas, que son vitales para un entorno empresarial estable, sostenible e inclusivo.

Los Derechos del Niño y Principios Empresariales proporcionan un marco general para entender y tratar el impacto del mundo empresarial en el bienestar de los niños. Save the Children, el Pacto Global de la ONU y UNICEF esperan que estos Principios sirvan de inspiración y orientación para todas las empresas en sus interacciones con la infancia.

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Superar la desigualdad, erradicando la pobreza infantil

Fuente texto e imagen: unicef.org – Febrero 24 2017

Artículo de opinión de MARÍA CRISTINA PERCEVAL
Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

En las últimas dos décadas los avances económicos, culturales y sociales en América Latina y el Caribe han impactado positivamente en el bienestar de la población infantil y han permitido la creación de mejores condiciones institucionales para que el ejercicio y el disfrute de los derechos de niñas, niños y adolescentes sean una posibilidad cierta.

Ejemplo de ello es que, en ese tiempo, la región logró disminuir en un 67 por ciento la mortalidad de niños y niñas menores de 5 años, o que actualmente el 94 por ciento tenga registrado su nacimiento. Asimismo, es un dato alentador el hecho de que hoy, en todos los países, más niños y niñas que hace diez años asisten a la escuela.

Sin embargo, 3,6 millones de niños y niñas con edad de asistir a la escuela primaria no lo hacen, o mejor, no han sido generadas las oportunidades y condiciones para que lo puedan hacer.
Esto pone en evidencia que son muchos los retos y asignaturas pendientes que nos desafían a seguir trabajando sin descanso por sociedades más justas, inclusivas y dignas. Aquí, en la región más desigual del mundo, la infancia está en peligro. Debemos cambiar.

En este sentido, es impostergable que forjemos un movimiento social comprometido, amplio y democrático para superar la desigualdad.

Debemos comprender y asumir que la desigualdad no es inevitable, como no es inevitable que 7 de cada 10 niños y niñas con discapacidad no asistan a la escuela en América Latina y el Caribe.

Debemos trabajar juntos para desentrañar las múltiples y diversas manifestaciones de la desigualdad.

Debemos actuar mancomunadamente para evitar que la desigualdad destruya el derecho a gozar de una vida digna desde los primeros años y perpetúe infinitas inequidades durante todo el ciclo de vida de las personas.

Superar la desigualdad exige que todos seamos protagonistas del cambio. Los Estados, en tanto es su deber inexcusable; el sector privado, por cuanto es una responsabilidad irrenunciable; y las sociedades, porque es un anhelo impostergable. Los niños, las niñas y los adolescentes, porque tienen pleno derecho a que sus voces y anhelos sean escuchados y tenidos en cuenta.

Todos, sin exclusiones, nos merecemos ser capaces de superar la desigualdad.

Debemos dar el primer paso y sumarnos, sin falsificaciones ni mezquindades, a cumplir con la promesa de superar la desigualdad erradicando la pobreza infantil. Sin dilaciones ni excusas. Con coraje y honestidad. Con solidaridad y creatividad.

Debemos dar el primer paso en la región más desigual del mundo, porque 70 millones de los 195 millones de niños, niñas y adolescentes, actualmente viven en la pobreza y 28,3 millones se encuentran en situación de pobreza extrema.

Debemos dar el primer paso porque la crueldad de la pobreza se dibuja en casi la mitad de los rostros de los niños, niñas y adolescentes de nuestra región, ensañándose particularmente con los niños y niñas indígenas y afro-descendientes, migrantes, con quienes viven con una o más discapacidades, con quienes son afectados por los desastres naturales y el cambio climático, con quienes habitan en zonas rurales y entornos periurbanos violentos, con quienes han nacido en un hogar pobre, o con quienes simplemente por ser niños o niñas, se ven expuestos a sufrir múltiples situaciones y condiciones de exclusión, violencia o discriminación.

Estas cifras que nos pueden resonar éticamente inaceptables, sin embargo, nos deben resultar política, económica, cultural y socialmente intolerables ya que dan cuenta de una contundente violación de los Derechos Humanos de miles y miles de niños, niñas y adolescentes en nuestra región.

Una región en la que todos los Estados que la integran han ratificado la Convención de los Derechos del Niño y, por ende, han asumido la indelegable responsabilidad soberana de que progresivamente y sin excusas, universalmente y sin discriminaciones, los derechos de todos los niños y niñas deben ser honrados, cumplidos, protegidos, garantizados.

Desde UNICEF, al cumplir nuestros primeros 70 años y en el marco de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, hacemos un llamado a la acción: superar la desigualdad, erradicando la pobreza infantil en América Latina y el Caribe.

Podemos y debemos lograrlo.

Para lograrlo debemos cambiar, innovar, trabajar juntos y, sobre todo, actuar.

El ambicioso objetivo de superar la desigualdad erradicando la pobreza infantil en nuestra región exige dejar atrás los abordajes fragmentarios y sectoriales y asumir un trabajo concertado y eficiente para avanzar en el diseño e implementación de políticas universales e inclusivas, como también crear o fortalecer sistemas integrales de protección social para que ningún niño, para que ninguna niña, quede atrás.

Superar la desigualdad erradicando la pobreza infantil en nuestra región supone y requiere que los Gobiernos inviertan más y mejor en la infancia. No podremos erradicar la pobreza infantil si, como sucede hoy, la inversión pública en la infancia sigue siendo en promedio un 5 por ciento del PBI.

Para superar la desigualdad, erradicando la pobreza infantil en América Latina y el Caribe, no sólo los Gobiernos sino la sociedad entera debe ser voz activa y vibrante de un movimiento que reconozca que los derechos de la infancia son realmente prioritarios, no sólo porque así lo exige la Convención sino, especialmente, porque lo merecen nuestros niños.

Una América Latina y el Caribe más igualitaria, sin niños, niñas y adolescentes pobres también posibilitará dejar atrás la vergüenza de constatar que somos el lugar del mundo con la mayor tasa de infanticidios del planeta: 25.000 cada año.

En UNICEF estamos convencidos de que una región más igualitaria y sin pobreza infantil, con el esfuerzo y la voluntad de todos, es posible.

Convocamos a todos, sin exclusiones ni olvidos, a ser una voluntad en movimiento para que en 2030 América Latina y el Caribe sea el lugar donde, orgullosamente, podamos celebrar que fuimos capaces de mejorar las condiciones de vida de las 34 millones de personas que en 2016 utilizaban fuentes no mejoradas de agua potable; que garantizamos el acceso a servicios de saneamiento adecuados a los 106 millones que carecían de éstos; que logramos la inclusión de los 14 millones de niños, niñas y adolescentes que entonces estaban fuera del sistema educativo; que pudimos trabajar para erradicar la desnutrición crónica que afectaba 6 millones de niños y niñas; que ese 1,1 millones de niñas adolescentes que habían experimentado violencia sexual cuando tenían entre 15 y 19 años en 2016, nos inspiró para lograr que nunca más una niña sea víctima de ningún tipo violencia.

UNICEF sueña con una América Latina y el Caribe más igualitaria y sin pobreza infantil y ofrece todos sus mejores esfuerzos para que, más temprano que tarde, una vida digna, libre y sin violencias sea una realidad para todos los niños, niñas y adolescentes que la habitan.

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La primera infancia importa para el desarrollo del cerebro del niño, dice UNICEF.

Fuente texto e imagen: unicef.org – Febrero 17 2017

UNICEF lanzó a principios de año #LaPrimeraInfanciaImporta, una nueva campaña que recibe apoyo de la Fundación LEGO dirigida a aumentar la concienciación sobre la importancia de los primeros 1.000 días de la vida de un niño y el impacto de las primeras experiencias sobre su cerebro en desarrollo.

Durante este período especialmente importante, las células cerebrales pueden realizar hasta 1.000 nuevas conexiones cada segundo, una velocidad que nunca se repetirá en el curso de la vida. Estas conexiones contribuyen a la función del cerebro y el aprendizaje del niño, y a sentar las bases para su salud y felicidad en el futuro. La falta de atención –como, por ejemplo, una nutrición adecuada, estimulación, amor y protección contra el estrés y la violencia– puede impedir el desarrollo de estas conexiones esenciales.

La campaña comienza con #ComeJuegaAma, una iniciativa para los padres y los cuidadores, difundida por vía digital e impresa, que presenta datos de neurociencia sobre cómo se desarrollan los cerebros de los bebés. Los materiales de #ComeJuegaAma explican esta información científica de una manera directa y visualmente interesante para alentar a los padres y cuidadores a seguir aprovechando esta oportunidad sin igual para proporcionar a sus hijos el mejor comienzo posible en la vida.

Al contar con la participación de las familias, la iniciativa también tiene como objetivo impulsar la demanda de servicios de desarrollo en la primera infancia asequibles y de calidad, e instar a los gobiernos a invertir en programas dirigidos a los niños más vulnerables.

Según una serie reciente, publicada en The Lancet, cerca de 250 millones de niños en países en desarrollo corren el riesgo de sufrir problemas en su desarrollo debido al retraso en el crecimiento y la pobreza. Pero la necesidad de una mayor inversión y acción en el desarrollo en la primera infancia no se limita a los países de bajos ingresos. Los niños desfavorecidos que viven en países de ingresos medios y altos también corren peligro. UNICEF estima que otros millones de niños pasan sus años de formación creciendo en entornos poco estimulantes e inseguros que amenazan su desarrollo cognitivo, social y emocional.

La inversión en la primera infancia es una de las formas más rentables de aumentar la posibilidad de que todos los niños alcancen su pleno potencial y de mejorar su capacidad para aprender en la escuela y, posteriormente, su capacidad de obtener ingresos como adultos. Esto es especialmente importante para los niños que crecen en medio de la pobreza. Un estudio realizado a lo largo de 20 años demostró que los niños desfavorecidos que participaron en programas de desarrollo de la primera infancia de calidad cuando eran pequeños llegaron a ganar hasta un 25% más como adultos que sus pares que no recibieron el mismo apoyo.

Las intervenciones para el desarrollo en la primera infancia, como el conjunto de materiales Cuidado para el Desarrollo Infantil, que incluye la capacitación de trabajadores de salud comunitarios para enseñar a las familias la importancia de jugar con sus hijos de una manera que estimule el desarrollo saludable, pueden costar tan sólo 50 centavos de dólar al año cuando se combinan con los servicios de salud existentes.

UNICEF está pidiendo a los gobiernos que aumenten las inversiones en favor de la primera infancia, que amplíen los servicios sociales y de salud dirigidos a los niños pequeños y que fortalezcan los servicios de apoyo para padres y cuidadores.

Esta campaña forma parte de un programa más amplio de UNICEF sobre el desarrollo de la primera infancia apoyado por la Fundación H&M, la Fundación Conrad N. Hilton, ALEX AND ANI y la Fundación IKEA.

 

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¿Sabés cuáles son los derechos de las niñas y los niños?

Fuente texto e imagen: elnuevodiario.com.ni – Febrero 10 2017

Expertos. Dos especialista en protección y educación de Unicef, nos recuerdan que todos los infantes tienen derecho a gozar de salud, educación, protección y respeto.

Compartirnos una de las lecciones más importantes para todos los seres humanos, y especialmente para los niños y las niñas: Los derechos. “Desde que nacemos, todos tenemos derechos, sin importar la edad, el sexo o el lugar donde vivamos”, admite María Lily Rodríguez, Especialista en Protección de UNICEF.

Por su parte, Jorge Hernández, Especialista en Educación del mismo organismo recuerda que algunos de esos derechos están relacionados a la familia, la identidad, la igualdad, el juego, la participación, la educación, la protección y la salud.

Derecho a un nombre y a una nacionalidad: Al nacer, tus padres deben pedir tu «acta de nacimiento”, donde se deja claro quien sos vos: tu nombre, quiénes son tu mamá y tu  papá, cuándo y en qué país naciste, quién es tu familia y de dónde vienes. Tus nombres y apellidos son únicos.

Derecho a la salud y nutrición: Los niños y las niñas tienen derecho a la vida, eso significa que debés recibir alimentos sanos, agua potable y vacunas que te permitan crecer y desarrollarte. La atención en hospitales y medicinas debe ser gratuita.

Derecho a la educación de calidad e inclusiva: Nadie debe impedir que vayas a la escuela. Si  tenes alguna discapacidad, debés recibir el  apoyo necesario para disfrutar de tus derechos. Es importante que sepás que  tenés derecho a que en la escuela te traten con respeto, igualdad y dignidad. No se vale que te insulten o se burlen de vos.

Derecho al juego y a la recreación: El descanso, la diversión y el juego son parte importante de tu crecimiento, tanto así, que son un derecho. Aunque vayas a la escuela y hagas muchas cosas durante el día, debés tener tiempo para jugar, descansar y divertirte con tus amistades. Debés contar con espacios seguros para jugar, como parques o canchas cerca de tu casa.

Derecho a la protección: Tenés derecho a que tu familia te proteja contra toda actividad que te perjudique. Si  sos víctima de agresiones en casa, en la escuela o en cualquier otro lugar,  podés reportarlo y recibir atención, para evitar que sigan haciéndote daño.

Derecho a una vida segura y sin violencia: Debés recibir protección contra los abusos y malos tratos. Nadie debe pegarte, jalonearte, dejarte sin comer, decirte groserías o hacerte sentir que valés poco o nada.

Derecho a la participación: En cualquier decisión que te afecte,  tenés derecho a que te escuchen y a que se tome en cuenta tu opinión.  Podés comunicar tus ideas hablando, escribiendo, a través de dibujos, música o por cualquier otro medio.

Derecho a que se proteja tu vida privada: Nadie debe esculcar tus cosas, leer sin permiso las cartas que escribes o que te escriben. Tienes derecho a compartir tus pertenencias con quien decidas.

Derecho a que respeten tu origen, costumbres y creencias: Muchos niños y niñas del mundo pertenecen a comunidades indígenas. Deben respetar que hablés en tu lengua, tengás tus costumbres y tu religión.

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Proteger y convertir en realidad los derechos de la infancia

Fuente: www.unicef.org – Febrero 03 2017

Los derechos humanos se aplican a todos los grupos de edad; los niños y niñas tienen los mismos derechos humanos en general que los adultos. Pero como son especialmente vulnerables, es necesario que tengan derechos concretos que reconozcan su necesidad de recibir una protección especial.

La niñez en el marco de derechos humanos

La Convención sobre los Derechos del Niño establece los derechos que es preciso convertir en realidad para que los niños y niñas desarrollen su pleno potencial y no sufran a causa del hambre, la necesidad, el abandono y los malos tratos. Refleja una nueva visión sobre la infancia. Los niños y niñas no son la propiedad de sus familias ni tampoco son objetos indefensos de la caridad. Son seres humanos y son también los titulares de sus propios derechos. La Convención ofrece una visión del niño como un individuo y como miembro de una familia y una comunidad, con derechos y responsabilidades apropiados para su edad y su etapa de desarrollo. Al reconocer los derechos de la infancia de esta manera, la Convención se centra firmemente en todos los aspectos del niño y la niña.

La Convención y su aceptación en tantos países han servido para defender la dignidad humana fundamental de todos los niños y niñas y la necesidad urgente de asegurar su bienestar y su desarrollo. La Convención deja muy clara la idea de que una calidad básica de vida debe ser el derecho de todos los niños y las niñas, en lugar de un privilegio que disfrutan solamente unos cuantos.

De derechos abstractos a realidades concretas

A pesar de la existencia de toda esta serie de derechos, los niños y las niñas sufren a causa de la pobreza, la falta de hogar, los malos tratos, el abandono, las enfermedades que se pueden prevenir, la desigualdad en el acceso a la educación y la existencia de sistemas de justicia que no reconocen sus necesidades especiales. Estos son problemas que ocurren tanto en los países industrializados como en aquellos que se encuentran en desarrollo.

La ratificación casi universal de la Convención refleja el compromiso del mundo con los principios que sustentan los derechos de la infancia. Al ratificar la Convención, los gobiernos indican su intención de convertir en realidad este compromiso. Los Estados parte están obligados a enmendar y promulgar leyes y políticas que pongan plenamente en práctica la Convención, y deben asegurar que todas las medidas se tomen en consonancia con el interés superior del niño. La tarea, sin embargo, debe contar con la participación no sólo de los gobiernos sino de todos los miembros de la sociedad. Las normas y los principios que se articulan en la Convención solamente pueden convertirse en realidad cuando sean respetados por todos, en la familia, en las escuelas y en otras instituciones que proporcionan servicios a la niñez, en las comunidades y en todos los niveles de la administración pública.

 

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Los beneficios de invertir en la primera infancia

Fuente: americaeconomia.com – Enero 27 2017

Por Mary Young

Los niños y las niñas que nacen pobres, viven en condiciones insalubres, reciben poca estimulación mental o protección, y tienen una mala nutrición en sus primeros años de vida son mucho más propensos a presentar retrasos en el crecimiento que los niños más ricos. Estos niños tienden a tener mal rendimiento, repiten cursos y presentan altas tasas de abandono escolar. En el trabajo solo son capaces de realizar trabajos de baja cualificación y ganan los salarios más bajos. Cuando tienen hijos, comienza el ciclo de pobreza heredada –y se repite de generación en generación.

Los primeros años de vida los niños son especialmente importantes. La evidencia de esta importancia continúa apareciendo poco a poco con avances teóricos apoyados por datos empíricos de muchas disciplinas (por ejemplo, neurociencia, ciencias sociales y de comportamiento, economía). El premio Nobel Jim Heckman presenta evidencias convincentes acerca de la importancia de los primeros años de los niños y las niñas como críticos para la formación de las habilidades y capacidades; siendo determinantes de los resultados del ciclo de vida, argumenta que la acumulación de capital humano es un proceso dinámico de ciclo de vida y que esa habilidad genera habilidades. Sin embargo, las actuales políticas de educación y de capacitación para el trabajo están mal concebidas, tienden a centrarse en las habilidades cognitivas, medidas por los logros en las pruebas de inteligencia, y descuidan la importancia clave que tienen las habilidades sociales, la autodisciplina, la motivación y otras “habilidades blandas” que son determinantes para el éxito en la vida.

Tres ideas, quizás, son claves para entender el desarrollo de la primera infancia.

-El papel poderoso de la vida en familia y los primeros años del niño o niña en la formación de las capacidades para su vida como adultos. Los factores familiares en los primeros años cumplen un papel clave en crear diferencias en las habilidades cognitivas y no cognitivas. Heckman concluye que las capacidades no están determinadas al nacer o genéticamente, sino que son afectadas causalmente por la inversión de los padres en sus hijos y que una “medida apropiada de la desventaja es la calidad de crianza, el apego, la coherencia y la supervisión, no el ingreso en sí mismo”.

-Las capacidades múltiples dan forma a la habilidad de los individuos de funcionar en sociedad. Tener un conjunto básico de capacidades (cognitivas y no cognitivas) promueve el éxito en muchos aspectos de la vida. Las intervenciones en la primera infancia tienen el mayor de los impactos en la promoción de habilidades esenciales, no cognitivas.

-La formación de capacidades es sinérgica, una capacidad mejora la otra (las capacidades crean capacidades). Las habilidades cognitivas y no cognitivas interactúan dinámicamente para moldear la evolución de las capacidades siguientes. El desarrollo de las habilidades los niños y niñas (meticulosidad, auto-control, motivación, cooperación, persistencia, visión de futuro) refleja las inversiones en capital humano realizadas por los padres e hijos.

Los estudios sobre la formación de habilidades muestran que los retornos a la inversión en la educación son mayores en las personas con mayores habilidades cuando esas habilidades son formadas más temprano en el ciclo de vida. La siguiente figura ilustra esta sinergia de competencias, que también incluye a la salud.

El desarrollo humano temprano es, entonces, un igualador poderoso, ya que las inversiones en la primera infancia producen beneficios significativos a largo plazo que reducen  la brecha entre las familias de alto y bajo ingreso. Invertir en los niños desfavorecidos más pequeños “promueve la equidad y la justicia social y al mismo tiempo promueve la productividad en la economía y en la sociedad en general”.

Y sin embargo, las políticas sociales son frecuentemente correctivas y fragmentadas, centrándose en solo un problema a la vez. Heckman señala “con mucha frecuencia, los funcionarios públicos diseñan programas para niños y niñas como si vivieran su vida en compartimentos, como si cada etapa de la vida del niño o niña fuera independiente de la otra, sin relación con lo que pasó antes o lo que está por venir. Es tiempo de que los formuladores de políticas miren más allá de los compartimentos, para comenzar reconociendo que la inversión consistente y rentable en los niños, niñas y jóvenes puede pagarse por sí misma”. Claramente, es más equitativo y rentable invertir en programas de desarrollo temprano de los niños y las niñas (ECD por sus siglas en inglés), que puedan aumentar el potencial de los niños y las niñas, en vez de pagar mucho más tarde para tratar de remediar lo que podría haberse evitado. Entonces debemos empezar con un enfoque más amplio en los primeros años de la vida, es decir, “equidad desde el inicio”.

Los esfuerzos en el desarrollo de los niños pequeños debe converger en cuatro tareas de la agenda en desarrollo: reorientación de las políticas sociales hacia los niños pequeños, incorporación de ECD en los modelos de salud pública, medición de resultados y vinculación de ellos en programas y políticas, y comunicación de la importancia del desarrollo  saludable del cerebro entre los 0 y 6 años.

Los niños y las niñas no pueden aplazar su crecimiento hasta que existan instituciones fuertes y las políticas adecuadas. Les debemos a ellos, y a nosotros mismos, mucho más que eso.

*Esta columna fue publicada originalmente en la revista Humanum del PNUD.

 

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5 claves para entender el Año Internacional del Turismo Sustentable

Fuente texto e imagen: huffingtonpost.com.mx – Enero 13 2017

Durante 12 meses el sector turístico deberá ayudar a la construcción de un mundo mejor.

A todos nos gusta viajar, y miente quien diga lo contrario. Pero es común que lo hagamos por ocio y que, precisamente, no tengamos absolutamente ninguna preocupación mientras rolamos por el mundo.

Este año escucharemos por todos lados sobre “turismo sustentable”.

Y es que desde diciembre de 2015, la Asamblea General de la ONU declaró que el 2017 sería el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. La idea general es crear conciencia sobre la importancia de impulsar el turismo y desempeñarlo responsablemente.

La presentación oficial de esta celebración se realizará en Madrid el próximo 18 de enero.

Estos datos te ayudarán a comprender la relevancia de este tema.

Al infinito y más allá

Desde 2009, las llegadas de turistas internacionales han reportado un aumento anual del cuatro por ciento o más; tan sólo en 2014 crecieron en 4.3% y en 2015, 4.6%.

Con esos números era de esperarse que el volumen del negocio de turismo igualara o incluso superara al de las exportaciones de petróleo, productos alimentarios o automóviles, de acuerdo con la Organización Internacional del Turismo.

Como categoría mundial de exportación, el turismo ocupa el tercer puesto, por debajo de combustibles y productos químicos, y por encima de alimentación y de la industria de automoción. En muchos países en desarrollo, el turismo es incluso el primer sector en exportaciones. (En términos macroeconómicos, el gasto de los visitantes internacionales se contabiliza como exportaciones para el país de destino).

De ahí su importancia dentro del comercio internacional.

De acuerdo con el Panorama OMT del turismo mundial 2016, las llegadas de turistas internacionales a escala mundial han pasado de 25 millones en 1950 a 1.186 millones en 2015.

 

Lo que es…

En 2015, el número de llegadas de turistas internacionales aumentó en 52 millones con respecto al año anterior. De ese total, 54% llegó a su destino en avión y 53% viajó por vacaciones, esparcimiento “u otras formas de ocio”. El total de los gastos en alojamiento, comida y bebida, entretenimiento, compras y otros bienes y servicios de los visitantes internacionales alcanzó 1.260.000 millones de dólares estadounidenses.

Ese mismo año, Francia, Estados Unidos, España, China e Italia se registraron como principales destinos turísticos del mundo. México se ubicó en el noveno lugar.

De acuerdo con los registros, el turismo genera uno de cada once empleos en todo el mundo y emplea a casi el doble de mujeres que otros sectores.

Dado el papel que juega el turismo, como uno de los sectores socioeconómicos más grandes y de más rápido crecimiento, se espera que estimule el crecimiento económico, ayude a la generación de empleos y oportunidades de negocios, de tal forma que millones de personas logren salir de la pobreza y mejoren sus medios de subsistencia y su calidad de vida.

Queremos Año Internacional

Serán cinco las áreas clave en las que se enfocará. Además de seguir impulsando el crecimiento económico inclusivo y sostenible, dentro de las actividades que habrá durante estos 12 meses se realizará trabajo en términos humanos, ecológicos, culturales y pacifistas.

Abarcará desde la inclusión social, el empleo y la reducción de la pobreza hasta la eficiencia de los recursos, la protección del medio ambiente y el cambio climático, pasando por los valores culturales, la diversidad, el patrimonio, la comprensión mutua, la paz y la seguridad.

En relación con la riqueza del patrimonio de las civilizaciones y con los valores de las diferentes culturas, se buscará revivir las actividades, costumbres y tradiciones, así como tomar conciencia del rico patrimonio de diversas civilizaciones y apreciar los valores inherentes de las diferentes culturas.

Los turistas y el medio ambiente

Dentro de las propuestas del Año Internacional existe un compromiso a 2030 de reducir en cinco por ciento las emisiones mundiales de CO2; además de recaudar fondos para conservar el patrimonio, la fauna silvestre, los ecosistemas y la protección de los recursos naturales.

De igual modo se espera que a través del turismo sustentable se logre proteger y restaurar la biodiversidad.

Todo lo anterior mientras se gestiona la expectativa de los 1,8 mil millones de turistas internacionales que se han calculado para 2030.

El presente y el futuro

Gracias a la implementación de este Año Internacional se espera mejorar el comportamiento del consumidor del sector turístico, cambiar las políticas para incentivar las prácticas sostenibles e impulsar un turismo verde por parte de los proveedores de servicios.

“Esta es una oportunidad única para construir un sector turístico más responsable y comprometido que pueda capitalizar su inmenso potencial en términos de prosperidad económica, inclusión social, paz y entendimiento, preservación cultural y ambiental”, dijo Taleb Rifai, Secretario General de la OMT.

 

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